La vaca y la rana: Un cuento infantil

Érase una vez en una granja muy, muy lejana, vivía una vaca muy peculiar. La vaca Lulú Muu -como se le conocía- era muy famosa entre los granjeros por dar la leche más sabrosa de todo el pueblo. Lulú Muu, sin embargo, no solo era especial por esta razón, sino también porque había nacido mocha de su cola, una condición que le dificultaba espantarse las moscas y mosquitos, un arte muy común entre los bovinos. Esto hacía que Lulú Muu se sintiera miserable e incompleta y que, a pesar de dar la mejor leche, envidiara a las demás vacas que tenían cola para espantarse las moscas.

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Un día paseando por los alrededores de la granja, Lulú Muu llegó a una pequeña laguna y, mientras tomaba agua, escuchó un extraño sonido:

-Croc, croc.

Se trataba de una pequeña rana que se encontraba agotada y hambrienta a la orilla del río. La pobre Rema -que así se llamaba la rana- tenía una pata lastimada, lo que le impedía saltar y desplazarse con facilidad para atrapar las moscas que tanto le gustaban.

Rema ya llevaba días sin cazar suficientes moscas, y de seguir así pronto moriría de hambre.

La vaca, al escuchar su agonía, se le ocurrió una idea y le ofreció un trato a la pequeña rana que, luego de escuchar la propuesta, aceptó gustosa.

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Desde entonces, Rema se la pasaba montada en el lomo de Lulú Muu, desde donde tenía la altura suficiente para atrapar las moscas que deseaba y que tanto molestaban a la vaca.

Así, vaca y rana, que tenían dificultades en sus vidas, se unieron como equipo para superarlas y ayudarse mutuamente.

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